No cabe duda que cada que hay en puerta elecciones, hay políticos que hacen historia y hay otros que prefieren hacer casting.
Como olvidar esos viejos tiempos, cuando los verdaderos líderes buscaban respaldo popular con ideas, discursos, operación política y en la mayoría de casos acompañada de una raquítica despensa o una embarrada centavera.
Hoy no. Hoy algunos creen que la política se gana con filtros, producción cinematográfica y hasta disfraces sacados de una mezcla entre “Apocalypto”, que pareciera un catálogo artesanal de lujo y una sesión patrocinada por diseñadores de Polanco.
Es en las redes sociales la fuente que nos permite ver las estupideces a las que recurren mujeres y hombres que se sienten maestros, y hasta doctores de la política.
La más reciente joya del surrealismo político tlaxcalteca nos regaló a una senadora transformada en “Guerrera Tlaxcalteca”, enfundada en un atuendo cuidadosamente producido, con la ausencia de joyería fina, accesorios exclusivos y una pose digna de tráiler de plataforma digital. Solo faltó que Netflix anunciara como una de sus series estelares: “Próximamente: La Venganza de la República”.
No se si Usted coincida, pero lo verdaderamente admirable no es la fotografía, es la elasticidad ideológica. Porque pasar del discurso de “soy pobre y soy mujer” a una imagen con estética premium, vestuario de diseñador y producción de alto costo requiere una flexibilidad narrativa que ni los contorsionistas del Cirque du Soleil habrían pensado en recurrir.
La política mexicana antes producía estadistas. Hoy produce personajes torpes, therians y todo tipo de ocurrencias de los creadores de monstruos, que con sus ideas innovadoras exhiben a la ignorante clase política.
¿Se imagina usted a Benito Juárez pidiendo una sesión editorial vestido de águila imperial para conectar con las masas, o a Lázaro Cárdenas posando con penacho de plumas y efectos dramáticos para subir interacción en redes?
Adolfo López Mateos no necesitó disfrazarse de guerrero mexica para consolidar liderazgo. Luis Donaldo Colosio jamás recurrió a montajes épicos porque entendía que la fuerza de un político estaba en el mensaje, no en el vestuario.
Vaya, ni el mismísimo AMLO tuvo que recurrir en algún momento a vestirse de super héroe, payaso, therian o lo que fuera, con tal de hacerse y sentirse popular.
Hasta los viejos lobos priistas -considerados los maestros consumados de la propaganda- sabían guardar cierta solemnidad. Podían ser autoritarios, corruptos o mañosos, -virtudes que no se les ha quitado por cierto- pero al menos entendían que el poder debía aparentar seriedad.
Hoy la política parece concurso de cosplay con presupuesto público y asesores de imagen de alto pedorraje a quienes no escatiman pagarles hasta con corcholatas para que les alcancen sus clalos.
Y ese es el verdadero problema: la banalización del ejercicio político. Porque detrás del penacho, los collares y la escenografía pseudo prehispánica no hay una propuesta clara para combatir pobreza, inseguridad o rezago social. Hay branding personal. Hay culto a la imagen. Hay una desesperada necesidad de construir una figura “mística” para consumo digital.
Lamentablemente, hoy la nueva política ya no quiere ciudadanos: quiere fans, por eso abundan las sesiones fotográficas, las frases victimistas, las campañas emocionales y los retratos heroicos donde cada funcionario se siente protagonista de una epopeya.
Lo mismo se toman fotos sembrando un árbol, cargando una mazorca, un maguey, Chinos delincuentes, priistas en desuso, tránsfugas panistas, perredistas y todo los desechos de los partidos, que disfrazados de revolucionarios, indígenas, charros o salvadores de la patria, con tal de ganar un puñado de likes y por alimentar el algoritmo que en ganar electore reales.
El detalle incómodo es que el pueblo ya distingue entre identidad cultural y espectáculo político. Una cosa es honrar raíces; otra muy distinta es utilizar símbolos históricos como utilería electoral mientras se presume una vida alejada de cualquier austeridad republicana.
Porque el ciudadano común ve la imagen y se pregunta: ¿Dónde quedó la humildad? ¿Dónde quedó la pobreza? ¿Y desde cuándo los “oprimidos” usan vestuarios que cuestan más que el salario mensual de muchas familias tlaxcaltecas?
Sin duda, la contradicción es brutal. Se intenta vender una narrativa de resistencia indígena mientras se comunica elitismo visual.
Se habla de pueblo mientras la estética grita exclusividad. Se presume cercanía social desde una producción digna de portada de revista.
Y así, entre penachos, poses heroicas y discursos reciclados, la política mexicana terminó convertida en teatro. Un teatro caro, sobreactuado y cada vez menos creíble.
En antaño los políticos serios buscaban trascender, los de ahora sólo buscan salir bien en la foto.
Aquí le dejo la imagen, para que no digan que uno es el que está chingue y chingue. Usted tiene la mejor opinión…

Le Gorde radio FM…
Después de presumir la adquisición de una nueva estación de radio en Frecuencia Modulada XHCPHR-FM y nadie le hizo eco a la coordinadora de Radio y Televisión de Tlaxcala (CORACYT) Angélica Domínguez Hernández por los magros resultados en esa dependencia, no le quedó de otra que auto elogiarse en redes sociales y presumirla como un magno logro de gobierno.
La pérdida del canal de Televisión abierta se dio durante su estancia de Le Gorde como titular de la CORACYT y con la llegada de una nueva frecuencia se pretende olvidar.
Ya hasta se parece a Le Vocere que andan por las calles pregonando ser los adalides de la democracia y la verdadera publicidad gubernamental, cuando en los hechos priva la censura hacía los medios de comunicación críticos
Mientras que en las estaciones radiofónicas siguen secuestrados los micrófonos oficiales que por mucho que presuman apertura y democracia, en los hechos siguen coptados.
Uno se pregunta ¿de qué chingaos sirve entonces otra estación de radio?, para lo mismo que las otras, para nada y para nada, bueno, salvo los buenos bisnes que dicen que se hacen y que han dejado millonarias ganancias hasta para comprar un par de casitas allá por Sonata en la ciudad de Puebla.
Las preñadas de los de la Peña…
Después de que Jesús Rafael de la Peña Bernal fuera echado del Gobierno de Lorena Cuéllar por los escándalos en que se vio inmerso como titular de la Secretaría de Infraestructura Agropecuaria, (SIA), se dice que, el cese fue porque el vetusto servidor público embarazó a una de sus secres y no le quiso cumplir.
Ante esa situación, la afectada buscó asesoría legal y como el proceso apuntaba en convertirse en todo un macro escándalo, el aprendiz de sicario -quien posa con armas de alto poder en redes sociales- optó por ofrecer un buen recurso a la madre de su hijo para que dimitiera de cualquier proceso y más, porque de seguir con el recurso legal, tendría que dar pensión alimentaria y al aspirar a relevar a su chamaco en el Congreso del Estado, sería una limitante después de que los deudores alimentarios no podrán aspirar a un cargo de elección popular en los procesos electorales siguientes.
Dice una frase popular que hijo de tigre pintito, y como muestra de ello, el jovenzuelo Diputado a quien le dieron plancha días antes de su boda por cusco, mentiroso y soberbio, emuló a la perfección a su señor padre y que cree, también embarazo a quien fuera su asistente y por obvias razones la despidió del Congreso del Estado.
Se dice en los corrillos del Congreso local, que los constantes coqueteos del Diputado Emilio de la Peña Aponte hacía el sexo femenino, los hace sin pudor alguno, porque se siente amparado con su charolita.
No me crea pero existe la posibilidad de que enfrente una situación similar a la de su progenitor y en breve le exijan pensión alimenticia y de negarse, podría ser el fin a su carrera política ya que aspira a reelegirse en el cargo o bien, buscar la Presidencia Municipal y hasta se aventó la puntada de buscar la Diputación Federal, solo que dependerá de los acuerdos a que pueda llegar.
Sin embargo, enfrentará a la ex suegra y aun poderosa Gobernadora, ya que le hizo fuchi a Marianita y su naricita respingada, quien es considerada la virtual candidata a la Presidenta Municipal de Tlaxcala capital quien se presume habrá de suplir al edil Alfonso Sánchez García, aunque el tío Fabiruchis diga lo contrario
Una de las oficinas de 5ª…
Aunque digan lo contrario, en este gobierno hay oficinas de primera, de segunda, de tercera y hasta cuarta, aunque no precisamente sea transformación.
Una de ellas, es la oficina de atención a periodistas y defensores de los derechos humanos dependiente de la SEGOB, una oficina olvidada en las mazmorras de la colonia Xicohtencatl.
Relegada al fondo de la calle 15, donde nadie puede ver las carencias de un área dependiente del poderoso ahijado y mucho menos se sabe de los limitados recursos con los que dignamente opera el personal que labora en esa dependencia.
Es vergonzoso que tengan que moverse con recursos propios para auxiliarnos a periodistas que requerimos de su orientación y acompañamiento en diversos procesos jurídicos, porque no cuentan con unidades suficientes que les permita realizar su trabajo.
Si bien es cierto cuentan con un vehículo, no mitiga las necesidades de esa área que debiera contar al menos con tres unidades.
Que no se crea que las unidades serían para el freseo del titular de esa institución, sino para la movilidad de las abogadas que como mujeres enfrentan además de los riesgos al desempeñar sus funciones, súmele no contar con vehículos y hacer frente a las inclemencias del tiempo.
Ojala que esas limitantes toquen la sensibilidad del futuro notario para que les autorice un par de unidades más, ¿qué son para él?, nada, ¿qué le cuesta?, una simple llamada que dudo mucho alguien cuestione al segundo de abordo.
¿oh no?

