septiembre 8, 2026

Lo suyo de Ana Lilia, los insultos y la agresión

aquiles kastro
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Aquiles Castro

Quién iba a imaginar que una política que se decía de altura, fuera a llegar a Tlaxcala para hablar de lo que lleva en el pecho, en la cabeza y en el estómago ya que en los lugares donde se para, termina repartiendo insultos que en fortalecer la unidad.

Y no solamente ella, porque al contratar a personas externas son quienes comparten lo bien aprendido en la escuela de la Senadora con licencia.

Es tal el veneno que destila la Senadora, que en desesperación buscará todo lo habido y por haber para impulsar su campaña de victimización ya en puerta, ante la inevitable derrota.

Llegarán golpeadores desahuciados de la administración pública y que hoy buscarán sangre a costa de los que sea.

La muestra de ello, es lo que paso hace unos días, cuando en un encuentro con jóvenes promovido por la sección 31 del SNTE para impulsar a Ana Lilia Rivera, Pedro Salmerón fue el encargado de vomitar lo que a Rivera Rivera le da miedo.

No hubo propuestas en el encuentro con jóvenes, hubo agresiones y calificativos grotescos en contra de Alfonso Sánchez García a quien lo tachó de “junior”, “patán” e “ignorante”.

Esa acción da muestra de la nueva escuela del debate: cada día menos argumentos, más adjetivos y más burocracia.

Sobre todo porque Salmerón no es precisamente un recién llegado a la polémica. Su nombre ha estado acompañado durante años por señalamientos públicos de presunto acoso sexual, controversia que incluso hizo naufragar su propuesta para ser embajador de México en Panamá. Él ha negado las acusaciones.

Así que resulta casi enternecedor verlo convertido ahora en juez de la calidad moral e intelectual de los demás.

Pero el problema de fondo no es Salmerón. El problema es Ana Lilia Rivera, porque es ella quien pretende gobernar Tlaxcala, por lo que debe saber que también hay que poner límites a quienes hablan en su nombre o desde sus espacios.

No basta con pedir unidad para la fotografía mientras otros se encargan de repartir golpes verbales.

Alfonso Sánchez puede ser criticado faltaba más. Pero una elección se gana con ideas, resultados y votos, no con una colección de insultos.

Pasamos del quien es el estúpido que pregunta…a los necios, arrastrados, vendidos, levanta dedos, corruptos, calificativos de los cuales me quedo corto.

Y ya con esa nueva fórmula para hacer campaña, habrá que actualizar el viejo refrán popular, ya no será “a falta de pan, tortillas”. Ahora será; “a falta de argumentos, Salmerón”.