Sus “fortalezas” de Ana Lilia Rivera; damnificados del PRI, PAN y PRD
Aquiles Castro
Si algo ha demostrado la Senadora con licencia por MORENA Ana Lilia Rivera en su accidentado camino rumbo a la candidatura de Morena a la gubernatura, es que tiene una fortaleza muy particular: su capacidad para reciclar personajes de prácticamente todo el espectro político tlaxcalteca.
Y es ahí donde están sus verdaderas “estructuras”: priistas, panistas, perredistas, exsocialistas y un sin fin de personajes cual viles chapulines brincando de partido en partido buscando acomodo.
Curiosamente la lista la encabeza el PRI, ese que en antaño repudiaba al Gobierno de AMLO y hoy son los principales impulsores.
En primera línea aparecen, los exgobernadores Mariano González Zarur y José Antonio Álvarez Lima, además de la diputada local Blanca Águila Lima, quien no dudo abandonar el PRI para pedir chichi en el PRD y después de saciar sus insanos intereses, declararse abiertamente fiel seguidora de Ana Lilia Rivera.
Otra exmilitante priista es, Eréndira Cova Brindis, quien después de traicionar al PRI y usar a Lorena Cuéllar, hoy ocupa la suplencia de la propia Senadora, obvio, por MORENA.
Un verdadero desfile de nostalgias tricolores alrededor de quien presume representar la transformación.
En el PAN, la situación tampoco se queda atrás.
Ahí figuran el ex dirigente del PAN y ex Diputado Federal panista Sergio González Hernández, así como la ex Senadora del PAN y ex candidata a la Gubernatura por el PRD Minerva Hernández Ramos, junto con el “Calzón mayor” Juan Carlos Sánchez García “El Saga” quien anda de partido en partido
Además del ex secretario general del PAN Charly Quiróz, quienes al no ver futuro político en el albiazul, ahora encuentran una oportunidad de revivir con Ana Lilia Rivera.
Y si de brincar de siglas se trata, la lista se vuelve todavía más pintoresca.
Del extinto Partido Socialista aparecen personajes como Patricia Zenteno Hernández, la ex dirigente estatal de ese instituto político que desapareció en sus manos y al quedar en la orfandad política encontró cobijo en el PRD y ocupó la Secretaría General de ese partido, instituto al que traicionó y hoy impulsa las aspiraciones de la Senadora morenista.
En esa selecta lista, también está Eymar Grande Rodríguez, exalcalde de Panotla por el PRD, quien recientemente recuperó su libertad por haber desviado recursos públicos millonarios y recientemente anunció su incorporación al proyecto de la senadora.
A ellos, se suman Melecio Domínguez, eterno aspirante a la alcaldía de Zacatelco; Cristóbal Cruz Cruz, actual síndico de Chiautempan y quien buscaría la presidencia municipal con el respaldo de Rivera; además de Eduardo Medel Quiroz, exprocurador durante el gobierno de Alfonso Sánchez Anaya.
La colección se amplía con Víctor Briones Loranca, también identificado con el perredismo y recurrente aspirante a la presidencia municipal de Tlaxcala; así como Alejandro Armas y Lázaro Nezahuatl Teomitzi, ambos vinculados en el pasado al PRD y hoy creen que al ser aplaudidores de la Legisladora serán suficiente para enarbolar una candidatura.
Con ese breve recuento, de actores políticos que es muy corto y visto desde afuera, el proyecto de Ana Lilia Rivera Rivera tiene una peculiaridad, asirse del poder a costa de lo que sea, y donde Morena es lo de menos.
Porque mientras unos hablan de transformación, otros parecen estar haciendo cuentas sobre candidaturas, sindicaturas, regidurías, empleos y espacios políticos.
¿Será que Ana Lilia Rivera está construyendo un proyecto de Morena o está armando una coalición de damnificados, reciclados y antiguos adversarios que descubrieron, de repente, las bondades de la Cuarta Transformación?
Porque si ésta es la fortaleza política que presume la senadora, entonces hay que reconocerle algo: nadie como ella para convertir el basurero de la vieja política en una reserva estratégica de aliados.

