La mala suerte de Minerva, Ana Lilia la desea”
Aquiles Castro
Traicionó al PRD y al PAN y no bajaba a AMLO de dictador, hoy es la cara de Ana Lilia Rivera
La política mexicana nunca deja de sorprender y mucho menos las acciones en las que el doble discurso pasó a segundo término con tal de tener trabajo y tener hueso para poder comer.
Hace unos años, Minerva Hernández Ramos era una de las voces panistas más insistentes contra Andrés Manuel López Obrador y la Cuarta Transformación. Críticas a sus políticas, a sus programas y hasta acusaciones de autoritarismo.
No podemos pasar por alto su paso por las filas del PRD al que por cierto traicionó al abandonar la candidatura a la Gubernatura para sumarse al PAN y vivir por más de una década del albiazul, y hoy, busca chichi en MORENA partido al que pateo hasta cansarse.
Tampoco es nuevo ver qué sus intereses se muevan dependiendo el color, por lo cual no es extraño ver a la ex Senadora panista aparecer muy sonriente y muy bien ubicada en eventos de Ana Lilia Rivera, cuando su presencia es sinónimo de mala suerte por los resultados negativos en las recientes contiendas electorales.
Por eso, la distancia que presume Morena con el “PRI PAN” es un eufemismo, ya que la Senadora Ana Lilia perdió la brújula y en su desesperación carga con todos los desechos de otros partidos para presumir un equipo invencible aunque se tenga que llevar de por medio a su dirigente nacional Ariadna Montiel Reyes, quien no traga a “Alito” ni a nada que suene al PAN.
Y aquí viene lo interesante: ¿Ana Lilia está construyendo Morena con quienes han acompañado al movimiento o está haciendo espacio preferente para quienes durante años lo combatieron?
Porque mientras unos han caminado con el proyecto, otros parecen descubrirlo justo cuando resulta políticamente conveniente.
Y qué curioso: hay quienes tienen muy buena memoria para recordar los errores de los compañeros, pero una memoria bastante selectiva cuando se trata de los antiguos adversarios.
En política, dicen, no hay casualidades y mucho menos cuando el lugar en la Coordinación ya está reservado para un varón.
