Aquiles Castro
La rueda de prensa que este día ofreció la delegada del Comité Ejecutivo Nacional del PRI Mariana Moguel Robles, y también hija de Rosario Robles promotora de estafa maestra, terminó confirmando algo que desde hace tiempo es evidente, la falta de agenda y su principal tema de discusión vuelve a ser Alfonso Sánchez García.
Con esa postura, confirma lo que era un rumor y hoy es una realidad, el PRI ya no marca la agenda; la sigue, porque no tiene agenda, narrativa y al menos un liderazgo solido con la capacidad de generar interés por sí mismo.
Resulta paradójico. Un partido que aspira a competir por la gubernatura dedica su tiempo, sus espacios mediáticos y sus conferencias de prensa no a presentar propuestas, no a señalar soluciones para los problemas de Tlaxcala, sino a hablar del personaje que encabeza las preferencias dentro de Morena y que domina la conversación política en el estado.
Y cuando un partido opositor pasa más tiempo hablando de un adversario que de sí mismo, en realidad está reconociendo quién lleva la delantera.
Seamos sinceros: nadie organiza ruedas de prensa para hablar de quien va en cuarto, quinto o sexto lugar. Nadie desperdicia reflectores en personajes irrelevantes. La crítica siempre se dirige a quien está arriba, a quien crece, a quien preocupa.
Mientras tanto, el PRI parece atrapado en una crisis más profunda que la electoral: la crisis de las ideas. Incapaz de construir una propuesta atractiva para los ciudadanos, ha optado por una estrategia tan vieja como ineficaz: intentar desgastar al que va adelante.
Cada conferencia dedicada a Alfonso Sánchez termina reforzando precisamente lo que pretenden combatir: su centralidad política, porque mientras unos buscan explicar por que él aparece en las bardas, las encuestas siguen explicando por qué aparece en la conversación pública.
Resulta increíble y hasta ridículo, que para el otrora poderoso PRI hoy su noticia más importante no sea un proyecto de alguno de sus actores, sino sea el caminar agigantado de un hombre al que intentan cuestionar y de paso colgarse.
Lo de las bardas es apenas un pretexto. El verdadero mensaje de la conferencia fue otro: Alfonso Sánchez García se ha convertido en el referente obligado de la sucesión en Tlaxcala.
Curioso que no hubiera golpeteo hacia la LadyEstupida, obvio, no es la puntera y además, no genera ni preocupa en lo más mínimo.
