Ahora resulta que en Tlaxcala ya no basta con tener capacidad, experiencia, resultados o respaldo ciudadano para aspirar a gobernar el Estado.
Según el mensaje lanzado por el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, durante el aniversario luctuoso del ex gobernador Emilio Sánchez Piedras el fin de semana en Apizaco, ahora también hay que revisar el árbol genealógico, ya que será requisito único e indispensable para ocupar la silla principal de Palacio de Gobierno, llevar un apellido.
En un acto que pretendía ser un homenaje histórico, en el que hubo ausencias importantes, terminó colándose un mensaje político que no pasó desapercibido, mismo que estaría más enfocado en no perder los privilegios y canonjías que tiene la Legión extranjera morelense la cual se ha adueñado de espacios de los más relevantes en la administración pública.
Por eso, no causó sorpresa los elogios que emitió el encargado de la política interna, al legado de Emilio Sánchez Piedras, de quien seguramente desconoce y lo poco que mencionó fue de oidas, pero eso sí, dejó entrever que los próximos gobernantes tendrían que llevar el apellido Sánchez para garantizar la continuidad.
Sin duda que además de ser una afirmación excluyente, resulta reveladora sobre cómo algunos grupos entienden la democracia: no como una competencia de ideas, sino como una sucesión de apellidos y hasta la velada permanencia para seguir viviendo de la ubre gubernamental.
La reflexión lanzada por un personaje foráneo cuya llegada al poder no fue producto de las tradiciones políticas tlaxcaltecas, sino por las recomendaciones de su padrino político Rabindranath Salazar y por ser el ahijado predilecto de la Gobernadora Cuéllar, quien en la recta final de su mandato no lo tolera y sabe que tampoco lo puede quitar porque no hay quien lo pueda suceder en la recta final del sexenio, son las que lo mantienen en activo.
Como olvidar que Luis Antonio Ramírez Hernández arribó a la Secretaría de Gobierno en medio de cuestionamientos por una razón elemental: no ser originario de Tlaxcala.
Tan incómodo resultó ese detalle que fue necesario modificar la Constitución local para hacer posible su nombramiento, una reforma hecha a la medida, que muchos interpretaron como una concesión política más que como una necesidad institucional.
Desde entonces, la presencia del llamado Grupo Morelos que lidera el ahijado predilecto, y que tiene secuestrada a una parte de la administración estatal, ha dejado de ser una percepción para convertirse en una realidad visible y hasta indestructible en lo que queda del sexenio.
Lo cierto es, que los espacios estratégicos que durante décadas ocuparon perfiles tlaxcaltecas, a la fecha han sido desplazados gradualmente por personajes cuya principal credencial deba ser, oriundo de Morelos y ser parte del círculo de confianza de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
Y como ocurre con toda estructura de poder que busca perpetuarse, las posiciones no sólo se limitan a las dependencias gubernamentales.
Ya en la recta final del peor de los gobiernos en manos de una priista de closet, crecen los rumores y versiones sobre canonjías que buscan asegurar y ya se habla de futuras notarías que al menos dos de ellas serían para uno de los incondicionales Iván García Juárez aun titular de la PROPAET. Y otra más, para Luis Antonio Ramírez quien curiosamente le ha agarrado amor al Estado del cual no es originario.
De confirmarse ese escenario, sería la culminación perfecta de una época donde los favores políticos parecen cotizar más alto que los méritos profesionales.
Después de todo, nada simboliza mejor la permanencia de los privilegios que una notaría entregada como premio de consolación.
Por eso el discurso sobre los Sánchez merece una lectura más profunda y sin temor a equivocarme no fue únicamente un reconocimiento histórico.
Tal vez fue una declaración de lealtad anticipada o una señal dirigida hacia quien hoy encabeza muchas de las apuestas sucesorias del oficialismo: el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García y sobrino del ex Gobernador Emilio Sánchez Píedras e hijo de otro ex Gobernador Alfonso Sánchez Anaya.
Porque en política los mensajes rara vez son inocentes, y cuando un secretario de Gobierno comienza a hablar de apellidos predestinados para gobernar, mientras su grupo político acumula posiciones, influencia y presuntas recompensas futuras, resulta inevitable preguntarse si estamos ante una visión de Estado o ante una estrategia de supervivencia.
Al final, más que una defensa del legado de Emilio Sánchez Piedras, el discurso pareció un ejercicio de relaciones públicas para congraciarse con quien podría convertirse en el próximo huésped de Palacio de Gobierno.
Una apuesta preventiva para conservar espacios, privilegios y cuotas de poder, porque cuando el futuro político es incierto, nunca está de más empezar a quedar bien con quien podría repartir los nombramientos mañana.
Las renuncias…
De no haber cambios de última hora, será a partir del lunes próximo cuando las y los aspirantes a la Gubernatura por Tlaxcala en MORENA deban renunciar a sus cargos y poderse medir mediante encuesta que el CEN morenista habrá de aplicar.
Llama la atención que para este ejercicio, son dos los punteros entre quienes habrá de salir el coordinador estatal que es igual a decir, el candidato a la Gubernatura por MORENA.
Quien ya tiene listo su permiso temporal, es el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García de quien se sabe lo habrá de solicitar el próximo lunes y será por un mes.
Para el caso de la sobrada Senadora Ana Lilia Rivera, adelantó que dependerá de lo que marque la convocatoria para pedir licencia o no al cargo.
A esa lista de aspirantes, se sumó el desconocido del aun secretario de Finanzas del Estado de México Oscar Flores Jiménez, quien se presume será el próximo lunes cuando habrá de pedir licencia al cargo.
En esa lista se podría sumar Luis Gabino Vargas González funcionario del Gobierno Federal, de quien se sabe también se meterá a la pelea para ser candidato a la Gubernatura.
Otro que también se habrá de sumar dependiendo de lo que estipule la convocatoria, es el Diputado Federal Raymundo Vázquez Conchas, quien de última hora, retomó el interés de buscar la candidatura.
A esa lista, se sumarán otros dos aspirantes que sin tener cargo público han manifestado su interés de lograr la ansiada candidatura.
La ex Diputada Federal Dulce María Silva Hernández, quien hace un par de meses llegó con la expectativa de pelear la candidatura y tras tapizar el Estado con posters en los que va su nombre e imagen, se encuentra desaparecida.
Además de Carlos Augusto Pérez Hernández el ex Diputado Federal y ex Dirigente estatal de MORENA, quien también aspira a ser candidato a la Gubernatura y hace un par de meses renunció al Gobierno del Estado para realizar trabajo político por el Estado con miras a la candidatura.

