noviembre 3, 2026

¡Alito ya puso los ojos en Nativitas!, sobre el agandalle de las 49 hectáreas

aquiles kastro
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Tanto va el cántaro al agua hasta que lo rompe… y en Nativitas parece que algunos ya se relamían los bigotes con un pedazo de territorio ajeno después de que el conflicto limítrofe con Tetlatlahuca dejó de ser un pleito de vecindad municipal para convertirse en un asunto de interés político nacional.

Ese escándalo que en el Congreso de Tlaxcala ha sido desestimado y en la Comisión de Puntos Constitucionales es guardada con total hermetismo por Jaciel González Herrera, un diputado gris que sueña en ser Diputado Federal, ya habría llegado hasta las oficinas de Insurgentes, donde el PRI nacional comienza a ponerle lupa a lo que huele, políticamente hablando, a un despojo de 49 hectáreas.

Y es que la jugada no es menor: desde el Congreso de Tlaxcala se cocina una modificación territorial que permitiría a Tetlatlahuca ampliar su superficie a costa de Nativitas, acción que dejaría dividendos políticos y económicos en uno de los puntos turísticos más importantes del Estado de Tlaxcala.

Una operación que, de concretarse sin el debido sustento jurídico, técnico y social, dejaría a los habitantes de este último municipio pagando los platos rotos para saciar las ambiciones políticas de otros.

Es cierto que el PRI tiene apenas una diputación de las 25 que integran el Congreso local, por lo que sus posibilidades de frenar por sí solo semejante maniobra son prácticamente nulas. Pero una cosa es tener pocos votos y otra muy distinta quedarse callado.

Por ello, no podemos desestimar que el tricolor todavía puede hacer ruido, exhibir las irregularidades que se denuncien y, sobre todo, buscar aliados entre las fuerzas opositoras para impedir que Morena convierta su mayoría legislativa en patente de corso.

Por lo pronto, dicen que el asunto ya llegó a los oídos de Alejandro Moreno, mejor conocido como Alito, y que en el edificio de Insurgentes no cayó nada bien la posibilidad de que una legisladora priista termine haciendo equipo con Morena para sacar adelante una decisión que afecta a un municipio gobernado por su propio partido.

Y aquí es donde aparece la diputada Sandra Guadalupe Aguilar Vega, quien tendrá que decidir de qué lado está: del lado de los intereses de Nativitas o del lado de los acuerdos políticos que, según los señalamientos que circulan, podrían estarse negociando debajo de la mesa.

Porque sería verdaderamente surrealista que una representante del PRI terminara facilitándole el trabajo a Morena para quitarle territorio a una población que también merece ser escuchada. Si para eso sirve la oposición, mejor que vayan entregando las credenciales y se ahorren el discurso de defensa ciudadana.

En Morena, por cierto, parecen haber encontrado una curiosa manera de interpretar sus principios de no robar, no mentir y no traicionar. Al menos eso es lo que cuestionan quienes advierten que detrás de esta propuesta hay más intereses políticos que razones territoriales.

Y si alguien supone que basta con levantar la mano en el Congreso para disponer de los límites municipales, convendría recordarle que el territorio no es propiedad de los diputados ni moneda de cambio para saldar compromisos políticos.

Pero la pregunta que comienza a incomodar es otra: ¿qué tanto interés tiene la gobernadora Lorena Cuéllar en que esta modificación territorial avance y por qué tanta prisa para resolver un asunto que merece transparencia, consenso y respeto a las comunidades involucradas?

Por ahora, el PRI nacional estará pendiente, al menos eso se asegura, de que su única representante en esta batalla legislativa no termine convertida en comparsa de una operación que podría perjudicar a Nativitas.

Porque una cosa es negociar posiciones políticas y otra muy distinta jugar a los bienes raíces con territorio ajeno.

Las 49 hectáreas no son un botín electoral, Nativitas no es tierra de nadie y Sandra Aguilar tendrá que demostrar si llegó al Congreso para representar a sus electores o para obedecer instrucciones ajenas.

Al final, si Morena quiere ampliar Tetlatlahuca, tendrá que explicar con documentos y argumentos por qué pretende hacerlo a costa de Nativitas.

Y si el PRI quiere presumir que todavía es oposición, tendrá que demostrarlo con votos, no solamente con llamadas desde Insurgentes.

¡A ver quién se atreve a ponerle precio político a la tierra de los nativitenses!