El músculo de Alfonso que desinfló a la gordita…

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Aquiles Castro

La conmemoración del segundo aniversario del triunfo de la presidenta Claudia Sheinbaum dejó varias lecturas políticas en Tlaxcala. Una de ellas que a muchos no les gustó, y quizá una de la más evidentes, fue el momento que vive el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.

Más allá de los discursos y de la propia relevancia de la fecha, llamó la atención la cercanía que mostró con la gente como muestra de lo que se ha sembrado.

A su paso no faltaron los saludos, las fotografías, los abrazos y las muestras espontáneas de afecto de quienes aprovecharon la ocasión para acercarse a él, así como las críticas de sus detractores que saben perfectamente que su Metepantle se desinfló políticamente, porque físicamente, la gordura que deja la soberbia es imposible bajarla.

Y en política, esos detalles cuentan, porque una cosa es ocupar un cargo y otra muy distinta generar identificación entre los ciudadanos a quienes no se puede tachar de estúpidos por preguntar sobre los resultados en la gestión pública.

Así que lo ocurrido el domingo, confirma que el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García atraviesa una etapa de consolidación política en la capital que diariamente va en ascenso.

No se trata solamente de una buena imagen o de la presencia institucional obligada en un evento importante. Se trata de algo que suele ser más difícil de construir: la conexión con la gente y la capacidad de movilización que se refleja cuando llega el momento de convocar.

La celebración de los dos años del triunfo de Claudia Sheinbaum terminó convirtiéndose también en un escaparate para medir liderazgos locales.

Y en esa evaluación informal que suele hacer la propia ciudadanía, Alfonso Sánchez García salió bien librado. Los saludos, los abrazos y la atención que recibió no son producto de la casualidad. Son señales de un capital político que se fortalece y que el domingo quedó a la vista de propios y extraños.

Por lo pronto, mientras algunos siguen haciendo cálculos sobre el futuro y contando las sillas vacías, Alfonso Sánchez García se concentró en caminar entre la gente y dejarse apapachar por el respetable que no desaprovechó manifestar su apoyo a quien cree es la mejor opción para ser Gobernador.