octubre 19, 2026

La unidad, el talón de Aquiles de LadyMetepantle

ROBERTO NAVA
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A tres semanas de asumir la Coordinación en MORENA para de la Defensa de la Transformación en Tlaxcala, la Senadora Ana Lilia Rivera Rivera sigue esperando que el partido que presume haber fundado le haga caso y además de que la reconozcan como la mera mera, lo que confirma que no cuenta con operadores morenistas que le ayuden a fortalecer sus aspiraciones

No se Usted, pero de que sirvió tanto grito, sombrerazo y promesas de reacomodo, cuando en los hechos los movimientos anunciados no pueden concretarse.

Uno se pregunta, ¿de qué sirve presumir la Coordinación de la Defensa de la Transformación si, a la hora de juntar a los morenistas, nadie la pela y cada quien anda por su lado?

Porque lo cierto es que una cosa es recibir un nombramiento y otra, muy distinta, tener autoridad política para conseguir que los propios te sigan.

Y ahí es donde las tres semanas de octubre han demostrado lo difícil que será poder concretar la ansiada candidatura que mantiene paralizado el proyecto de Ana Lilia Rivera Rivera, quien, tiene pendiente el reto de demostrar que puede convertir la designación en un liderazgo real.

Lamentablemente para su suerte y la tan cacareada unidad de MORENA sigue siendo una asignatura pendiente. Al menos, eso es lo que sugiere la ausencia de resultados visibles en los reacomodos que sus simpatizantes daban prácticamente por hechos.

Y vaya que hubo alharaca. Los personeros de la senadora no escatimaron saliva para anunciar que ahora sí vendría una sacudida dentro del partido. Que habría alineamientos, que los grupos terminarían por cerrar filas y que la nueva Coordinadora comenzaría a poner orden en una casa donde las tribus llevan tiempo disputándose el control.

Pero una cosa es vender humo en los corrillos políticos y otra conseguir que la militancia se forme para recibir instrucciones, ¿se imagina en esa fila a quienes tienen el control real de MORENA?. Yo tampoco, porque la unidad no se decreta desde una oficina imaginaria ni se construye a punta de aplausos de los incondicionales. Se demuestra con operación política, interlocución y capacidad para sentar a la mesa a quienes no necesariamente piensan igual.

Y ahí está el problema: el nombramiento no parece haber producido, por sí solo, el efecto de cohesión que sus promotores anunciaban.

La soberbia Ana Lilia ha presumido sus antecedentes en MORENA, su cercanía con la historia del movimiento, su condición de fundadora, sus escapularios amlescos, sus figuras de San Andrés y hasta cargar con su perica a todos lados, sin embargo, no ha logrado garantizar el control de una organización que hoy tiene grupos, intereses y aspiraciones enfrentadas.

¿Dónde está la estructura propia que debería respaldar su proyecto?, porque en torno a la senadora se han acercado personajes procedentes del PRI, PAN, PRD y otras fuerzas políticas que, por conveniencia, han encontrado acomodo en la Cuarta Transformación.

La incorporación de ex Gobernadores expriistas, ex Diputados, expanistas y experredistas no es, por sí misma, una anomalía en un partido que ha recibido políticos de distintos orígenes. El verdadero dilema aparece cuando los recién llegados ocupan el espacio político desplazando a quienes construyeron la organización desde sus primeros años, mismos que no encuentran como sumarse al nuevo proyecto que permita ampliar la base política con una estructura capaz de sostener un liderazgo.

No se Usted, pero si la sobrada Coordinadora pretende encabezar una etapa de cohesión, tendrá que demostrar que cuenta con algo más que acompañantes circunstanciales y operadores empeñados en anunciar victorias antes de que ocurran.

De lo contrario, el proyecto corre el riesgo de convertirse en una colección de siglas recicladas, fotografías de ocasión y discursos de unidad que no resisten la primera reunión partidista.

Recordará Usted que en una entrega anterior le comenté sobre el supuesto respaldo de la dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel Reyes, mismo que en los hechos quedó en palabrería.

Y aunque los MetepantlesBoys, aseguraban que ese apoyo serviría para facilitar los movimientos necesarios en Tlaxcala y fortalecer la posición de Ana Lilia. Una cosa son las versiones sobre acuerdos y otra los hechos que puedan comprobarse, como los cambios que daban por hecho y tampoco se han materializado.

Primero, el relevo de Jaina Daniela Flores Meneses al frente de la dirigencia estatal. Los voceros oficiosos prácticamente daban por descontada su salida, como si la decisión estuviera firmada y solamente faltara escoger el día para hacerla pública.

Para su mala suerte, el anuncio no se convirtió en realidad.

Después apareció la versión de un cambio en la delegación de la Secretaría de Bienestar, otro movimiento que se presentó como parte de la nueva correlación de fuerzas en donde se habló de la inminente llegada de un nuevo delegado, donde tampoco hay un resultado confirmado que permita presentar ese relevo como consumado.

Así, entre versiones, filtraciones y anuncios anticipados, la operación política de los entusiastas de la prepotente Coordinadora comienza a parecerse a una función de feria: mucho ruido en la entrada y ninguna certeza sobre lo que ocurrirá dentro.

Si existieron compromisos, habrá que esperar a que se traduzcan en decisiones verificables. Si nunca existieron, entonces alguien tendrá que explicar por qué se vendieron como hechos consumados.

Porque en política las promesas pueden alimentar expectativas durante unos días, pero no sustituyen los resultados.

Y mientras sus promotores hablan de reorganizar el partido que no conocen, desplazar adversarios para preparar el terreno hacía el futuro, y poderse agandallar candidaturas, hay un detalle que resulta difícil pasar por alto: la falta de una sede política identificable para la Coordinación.

No me crea pero me contaron que Ana Lilia todavía no dispone de oficinas propias para operar, lo que refleja su triste realidad, no le alcanza ni para una renta a la Coordinadora que pretende articular grupos, recibir cuadros, organizar reuniones y construir acuerdos que le permita consolidar una estructura mínima de trabajo.

Porque a casi un mes de distancia que recibió el ansiado nombramiento, no basta con el título, la fotografía oficial ni el discurso de que el movimiento ya tiene rumbo.

Y aunque no tener oficinas no significa automáticamente carecer de liderazgo, si se suma a la falta de resultados visibles en los reacomodos anunciados y a las dudas sobre la cohesión interna, el asunto deja de ser un detalle administrativo.

Uno pregunta, ¿Dónde está el equipo? ¿Dónde están los acuerdos? ¿Quiénes son los cuadros que efectivamente respaldan la encomienda? ¿Qué decisiones concretas se han tomado para unir a los grupos?

Imagine la estúpida respuesta, jejeje.

No se si Usted coincida, pero muy seguramente sus simpatizantes seguirán anunciando cambios, repartiendo cargos imaginarios y anticipando alineamientos, solo que en los hechos, ni sus lágrimas, llamados, invitaciones ni filtraciones para presionar, han conmovido a los morenistas para doblegarse ante la Senadora con licencia.

Lo cierto es que en MORENA, donde las aspiraciones para 2027 ya colocan a distintos grupos en posiciones de competencia, nadie parece dispuesto a entregar su capital político solamente porque alguien recibió una nueva encomienda.

Ojalá al tiempo y la distancia entiendan que, la militancia no se conquista con el currículum de fundadora; los grupos no se someten por cortesía y las dirigencias no cambian únicamente porque los allegados de una senadora lo anuncien a los cuatro vientos.

Ana Lilia tiene por delante la tarea de demostrar que puede convocar, negociar y construir acuerdos más allá de su círculo inmediato.

Si cuenta con el respaldo nacional que se le atribuye, tendrá que traducirlo en hechos.

Si dispone de una estructura propia, tendrá que hacerla visible y si su propósito es unir a MORENA, deberá comenzar por convencer a quienes hoy no parecen suficientemente comprometidos con su proyecto.

Porque hasta ahora, entre tanto brinco, grito, sombrerazo y magueyazo, el resultado que se esperaba sigue sin aparecer.

Una figura que aspira a ordenar la casa sigue esperando que se acomoden las piezas, y un proyecto que se presenta como dueño del futuro, no termina de instalarse en el presente.

¿Ana Lilia llegó para coordinar a MORENA o MORENA todavía no decide si quiere dejarse coordinar por ella?, porque una cosa es que te nombren y otra, que te hagan caso. ¿Oh no?

Y mientras se confirma si es o no la candidata a la Gubernatura, hay enormes filas de lorenistas en torno a la Coordinadora pidiendo clemencia para que no los eche a la calle de la administración estatal y si se ofrece, están más que puestos para una candidatura, la que sea y de lo que sea.

Que le digo del borrachín Blas Marvin Mora, el traidor Homero Meneses que ya logró cartílago en la SEP, la diputada local Madai Pérez Carrillo, de MayraMoches y un chin… de oportunistas que juraran por el osito bimbo que siempre vieron con buenos ojos la llegada de la soberbia Legisladora.

De los ex aspirantes a la Gubernatura, al menos dos, el del Gallo y copitas, haciéndola de esquiroles, presionando por todos lados para doblar a su ex patrona, par de malagradecidos.

El ex cuñis Ray Vázquez Conchas despotricando abiertamente y sintiéndose claudista cuando gracias a él, existe la animadversión de la doctora hacia doña Lore.

¿A poco ya se le olvido cuando era el coordinador de la campaña de Adán Augusto en Tlaxcala?

Y el caso de “Copitas” Carlos Augusto, seguramente también perdió la memoria, se le olvidó cuando hace poco más de un sexenio tocaba las puertas de la Delegación Federal del Bienestar para una chambita, la logró al grado que fue impuesto como dirigente estatal de MORENA y hasta una Diputación Federal logró.

Del regordete Homero Meneses, que le digo, de no haber sido por el cobijo de quien fuera su madrina política, “no pasaría de ser perico perro”, con el perdón que me merecen los perros por el grotesco comparativo, pero no hubiera tenido la mínima posibilidad de ser ni secretario de la SEP ni nada, siguiera estancado en la mediocridad.

Hoy se dicen MetepantlesBoys, pinches incongruentes.

Véalo hoy, también es del clan riverista y adorador de la soberbia.

Ojala doña Metepantle se de cuenta de los traidores que la rodean, ¿qué no?, la lista es enorme, en una siguiente le cuento.

Y de los aspirantes a Presidentes Municipales y Diputados Federales, brotaron como hongos, en una próxima le cuento.