En la encuesta, votar por Alfonso o Ana Lilia…el resto, ¿quienes son?
Morena está frente a uno de esos ejercicios que suelen parecer democráticos hasta que empiezan las patadas debajo de la mesa, definir quién será su carta para la gubernatura de Tlaxcala.
Y si la encuesta realmente pretende medir preferencias y no simplemente legitimar una decisión previamente cocinada, los morenistas tendrán que preguntarse algo muy sencillo: ¿qué perfil quieren para gobernar Tlaxcala durante los próximos seis años?
Porque entre Alfonso Sánchez García y Ana Lilia Rivera Rivera no solamente hay dos nombres. Hay dos estilos, dos formas de hacer política y, sobre todo, dos maneras de relacionarse con la sociedad.
Ya en la recta final de la definición, la pelea se ha centrado solo en dos, Alfonso Sánchez García y Ana Lilia Rivera Rivera, y aunque se enojen Carlos Augusto Pérez y Raymundo Vázquez, los números no les dieron para meterse de lleno a la contienda.
Carlos se la pasó presumiendo 25 años de trayectoria, que en la recta final habría cargado ya con la LadyMetepantle porque en el proyecto de Alfonso no entra después de que no se quiso alinear.
Ray Vázquez el ex cuñis incomodo, sus ultimas participaciones públicas con los medios, se la pasa pegándole a la manda más, cuando de no haber sido por ella, ni siquiera habría logrado ser regidor en la capital y también ya se decantó por la soberbia Senadora.
Del resto, que son 4 aspirantes no menciono sus posibilidades, ya que ni sus nombres se conocen con excepción de la ex Diputada dormilona Floria María, quien a su edad con respeto sea dicho, de ser Gobernadora, solo llegaría a dormir al Palacio de Gobierno.
Alfonso Sánchez, relativamente una cara nueva en la política, escucha, atiende, resuelve y presume trabajo en su paso como Presidente Municipal de Tlaxcala capital.
Ana Lilia, lleva años en el pleito político, gritona, sobrada, grosera, intolerante e improductiva, y paseadora porque nadie le puede negar que es la primera tlaxcalteca que vio un despegue de una nave espacial desde la NASA, y eso, nos debe enorgullecer.
Y es aquí donde empieza lo interesante.
Ana Lilia Rivera, trae micrófono potente, fusible corto porque a la Senadora con licencia nadie puede acusarla de pasar inadvertida. Donde llega, se nota, cuando habla, se escucha y cuando pendejea también y cuando se resbala con sus comentarios soeces, peor.
Su gran virtud es ser una oradora eficaz, capaz de encender una tribuna y convertir cualquier discurso en un episodio de confrontación política, al grado que no ha dudado en tachar de “arrastrados” a miembros del Poder Judicial, a los diputados, de serviles levantadedos y a los periodistas preguntones, “estúpidos”.
Hay que reconocer que sus declaraciones han pasado fronteras, al grado de tachar al Presidente Donald Trump de drogadicto, traficante y hasta de ser un asesino en potencia porque quiere quitarle la vida a AMLO.
Gracias a sus agresiones, y a sus desatinadas intervenciones pública, sus críticos, le reprochan un estilo estridente, confrontativo e intolerante a la crítica.
Y aquí está el detalle, diría Cantinflas, el cómico mexicano, porque Gobernar no es ganar una discusión, una gobernadora tendrá que tratar con empresarios, campesinos, maestros, alcaldes, diputados, periodistas, organizaciones sociales y ciudadanos que no necesariamente le van a aplaudir y ahí esta el detalle, no es lo mismo tener el micrófono que estar al frente de un Estado.
No hay que olvidar que ya tuvo uno de los principales encargos en el país, desde donde no dudó un segundo en ningunear a sus pares, cuando desde la Presidencia del Senado lanzó el “no mames pinche loca” a su compañera Kenia Rabadan, por no apoyar sus imposiciones, claro, reculó, pero ya quedó plasmada esa grotesca frase para la historia.
Y en su relación con los medios, está peor, aun no logra entender que la prensa no está para sobarle la espalda, l@s periodistas están para preguntar, aunque se encabrone, eche espuma, escupa, miente madres y mande a censurar periodistas incomod@s.
Hoy se enoja la Senadora en ser cuestionada por su magro paso por el Senado de la República y ha optado por vilipendiar a sus críticos.
Como olvidar la entrevista que la morenista ofreció al Presidente de la UPET en Tlaxcala Martín Rodríguez Hernández en días pasados, quien al día de hoy sigue teniendo miedo de exigirle respeto a la aspirante a Gobernadora para el gremio que representa, porque solo no llegó.
Me queda claro que solo por ser su jefa política le sigue permitiendo recurrentes agresiones por lo cual la frase que sigue haciendo eco “Quien es el estúpido que pregunta”, para su mala suerte, pasó a la historia de las agresiones hacía la opinión pública que a estas alturas una disculpa no se borraría la afrenta innecesaria.
¿Qué tan conveniente sería para Tlaxcala tener una Gobernadora que vea al periodismo crítico como enemigo y no como contrapeso?, porque al paso que vamos no dudo que pueda ordenar desaparecernos a quienes no aplaudimos sus desatinos.
Otra muestra de no ponerle un bozal a la Senadora, recientemente ordenó censurar a una periodista que tuvo la osadia de hacer preguntas incomodas y me refiero a mi compañera periodista Orquidia Sánchez Marcos, a quien le quitó la dicha de recibir sus boletines y cubrir sus actividades políticas.
Habrá que sumar el expediente político que sus adversarios no dejan de sacar del cajón: su pasado como candidata del PRD perdedora en Calpulalpan, los apoyos que actualmente recibe de personajes provenientes de distintas fuerzas políticas y empresarios foráneos con quienes se dice ya tiene comprometido el Estado.
¿Ana Lilia representa realmente la renovación de Morena o es una mezcla de viejas alianzas, nuevos discursos y antiguos padrinazgos?, porque el impulso de dos viejos lobos de la vieja política tlaxcalteca, los exgobernadores priistas José Antonio Álvarez Lima y Mariano González Zarur demuestran que hoy el PRI sigue más que vivo en MORENA.
En el caso de Alfonso Sánchez García, juega otra carta: menos gritos, más resultados.
Cierto, el Arquitecto de profesión no tiene la experiencia legislativa de Ana Lilia, ni su larga trayectoria política, ni su capacidad para convertir una tribuna en ring, ni tiene la piel tan sensible.
Pero tiene algo que puede resultar más importante para un gobierno: resultados.
Nos guste o no y seguramente los MetepantlesBoys saldrán a calumniarme como es su estilo, pero como alcalde de la capital ha construido una imagen de político cercano, atento, respetuoso y con disposición para escuchar.
No parece necesitar estar peleándose con todo mundo para demostrar que existe y eso, en política, pesa mucho.
Además, hay una diferencia que puede ser decisiva, Alfonso no parece estar aferrado al cargo ni tiene que andar rogando ser recibido por la Presidenta Claudia Sheinbaum o dirigentes nacionales de diferentes partidos para que la abran la puerta como plan B.
Ahhhh, pero tampoco se salva de los cuestionamientos, y tampoco hay que venderlo como el candidato perfecto.
Cierto, su apellido Sánchez pesa, y mucho, es hijo del ex Gobernador recientemente acaecido Alfonso Sánchez Anaya, por cierto, uno de los ex gobernadores más queridos en la vida de Tlaxcala.
Su esposa, Marcela González Castillo, la ex diputada local y ex dirigente estatal de MORENA quien renunció a la dirigencia morenista a pesar de tener un papel relevante, sigue pesando al interior del partido y del Gobierno.
Y aunque los adversarios de Alfonso insisten en que cuenta con el respaldo de la Gobernadora Lorena Cuéllar y de personajes políticos de distintas épocas y colores, la sombra de algun@s ex Gobernadores como Beatriz Paredes, Héctor Ortiz y Marco Mena siguen pesando.
Es decir, tampoco llegó caminando solito por la carretera, también trae padrinos y madrinas por lo que la diferencia será determinar cuánto pesan esos padrinos y cuánto pesan los votos.
Muy cierto, a Alfonso todavía le falta colmillo, y esa es una de sus principales debilidades, la inexperiencia política, porque ser alcalde es una cosa, Gobernador Tlaxcala una muy distinta.
En Palacio de Gobierno no solamente se necesita administrar, hay que negociar, resistir presiones, tomar decisiones incómodas, lidiar con grupos políticos, saber decir que no y sobre todo, hay que sobrevivir políticamente sin convertirse en rehén de quienes ayudaron a llegar.
Alfonso todavía tiene y puede demostrar que puede hacerlo, que puede convertir su capacidad administrativa en experiencia política de alto nivel.
Entonces, ¿quién?
La respuesta dependerá de qué Morena quiera construir.
Si quiere una candidata con experiencia, tribuna, discurso fuerte y una personalidad política consolidada, Ana Lilia tiene argumentos suficientes para competir.
Si quiere renovación, cercanía, capacidad administrativa, resultados con altura de miras y una relación menos ríspida con la sociedad y los medios, Alfonso tiene la ventaja.
Pero cuidado, porque aquí ninguno llega con las manos completamente limpias de padrinazgos.
Uno tiene exgobernadores cerca, la otra también, uno tiene apellido, la otra tiene trayectoria.
Uno tiene estructura y recursos, la otra solo tiene discurso, uno tiene que demostrar que tiene oficio político, la otra tendría que demostrar que puede gobernar sin convertir cada desacuerdo en una batalla.
Porque gobernar no es gritar más fuerte, tampoco es tener más padrinos, ni mucho menos tener más seguidores en redes sociales.
Gobernar es tener la capacidad de escuchar hasta a quien te cae mal, trabajar para quien no votó por ti y aceptar que el poder dura seis años.
Muy seguramente la encuesta empezó a tocar las casas desde el pasado fin de semana, así que voten por quien crean que puede cargar con el peso de Tlaxcala, porque una cosa es cargar una candidatura impulsada por la escoria que mucho repudiaron y otra más cabrona, cargar un estado.
Porque Tlaxcala no necesita otr@ polític@ que quiera tener siempre la razón, necesita un gobernante que tenga la capacidad de escuchar cuando los demás tienen razón. ¿Oh no?
A propósito…
Déjeme le cuento, que el pasado fin de semana suena mi teléfono celular, una llamada de dudosa procedencia que al final decido contestar, una encuesta telefónica de una empresa que la verdad no recuerdo el nombre, ya se imagina, empiezan los cuestionamientos, uno de ellos ¿conoce Usted a Ana Lilia Rivera Rivera?, mi respuesta, ¿Quién es el estúpido que pregunta?, jeje
El bozalito de Lorena Cuéllar; “Otro día con mucho gusto, mañana, mañana…”, fue la respuesta que la Gobernadora Lorena Cuéllar emitió a reporteros en días pasados quienes en improvisada entrevista, buscaron obtener una respuesta de la mandataria estatal después de que la casa de Gobierno donde se supone viviría, fue usada como bunker de MORENA.
Y el mañana no llegó.
Ya para irme, una de las frases de uno de los políticos que demostró de que cuero está hecho y me refiero al Senador por MC Luis Donaldo Colisio Riojas, quien no se midió al responder a un reportero que preguntó su origen que sus detractores han cuestionado; “Son mamadas…son idioteces, yo nací en Magdalena de Quino Sonora y siempre he sido sonorense”
No les digo, el síndrome de la LadyMetepantle llegó para quedarse en el Senado de la República.
