Andrés A. Solis*
La propuesta de Rocío Nahle García, gobernadora de Veracruz fue tan simple como absurda. Equiparable a sus propios dichos de que una mujer secuestrada murió del susto y no como consecuencia de la violencia que vivió en el norte de Veracruz.
Para Nahle es tan simple como desaparecer la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas del Estado de Veracruz (CEAPP).
En septiembre de 2012, el veterano periodista Rogelio Hernández López y este reportero, platicamos con Namiko Matsumoto Benítez, quien a partir del primer día de enero de 2013, asumiría la titularidad de la CEAPP.
En esa charla le dije a Namiko que esa Comisión no iba a servir porque venía de una ley mal hecha, que no tenía un buen diseño institucional y enfrentaría enormes debilidades presupuestales, técnicas, de personal y sobre todo de capacidad política para actuar.
Era una Comisión inventada por el entonces gobernador Javier duarte de Ochoa, hoy preso por delitos graves.
Ya pasaron más de 13 años y el tiempo ha demostrado que la CEAPP no sirve.
Sigue sin realizar estudios de evaluación de riesgo eficientes y eficaces que garanticen acciones efectivas para proteger a periodistas.
Las dependencias del Gobierno de Veracruz y especialmente la Secretaría de Seguridad, son renuentes a atender las medidas de protección que propone la Comisión.
En muchas ocasiones las policías estatal y municipales no cumplen con la salvaguarda de personas en situación de riesgo extremo y las personas beneficiarias no confían en estas corporaciones, que en muchas ocasiones están coludidas con los agentes agresores o son el agente agresor con uniforme.
La CEAPP cuenta con la figura de personas comisionadas, que son periodistas que deben representar a sus pares en todas las regiones de la entidad.
Sin embargo estas personas comisionadas reciben un salario, lo que las convierte en servidoras públicas y con ello se rompe de facto la autonomía y pone en duda una verdadera representación.
Conste que no juzgo a ninguna persona comisionada, sólo explico la realidad como una enorme debilidad en el modelo de atención, de gestión y de gobernanza de este organismo que cuesta millones de pesos al erario.
Con ese pésimo diseño institucional la CEAPP ha sobrevivido.
Un organismo creado por el priísta Javier Duarte para fingir que actuaba para proteger a periodistas, recodando que durante su administración ocurrió la peor crisis de violencia contra periodistas, la mayor cantidad de asesinatos y secuestros donde estuvo involucrado su propio gobierno.
La CEAPP permaneció sin cambios durante el efímero gobierno panista de Miguel Ángel Yunes (hoy morenista), y de los gobiernos de Morena de Cuitláhuac García y Rocío Nahle, personajes que destacan por su virulencia y descalificación de periodistas.
Un sector de colegas de Veracruz exige acciones concretas y la respuesta simplista de Nahle García es “si quieren, desaparezco la CEAPP”.
No gobernadora, no se vaya por la fácil de bajar la cortina. Acérquese a quien le pueda ayudarle a cambiar el marco jurídico, reforzar las políticas públicas y garantizar que sea el propio Estado y los Municipios, los primeros en garantizar y proteger el ejercicio profesional del periodismo.
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*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Integrante del Consejo Consultivo del Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación. Conduce el programa “Expedientes MN”, que se transmite los viernes a las 18:10 hrs., por la cadena de Meganoticias.

