Ni siendo de casa logró tanto aplauso la soberbia
Aquiles Castro
Mientras a Alfonso Sánchez García lo recibieron con respaldo y cercanía en Calpulalpan, la senadora Ana Lilia Rivera volvió a cargar con el desgaste de ocho años en el Senado y muy pocos resultados que presumir en su propio municipio.
El contraste fue evidente: diálogo, apertura y buena respuesta para Alfonso Sánchez, frente a las críticas que persiguen a Ana Lilia Rivera, a quien en Calpulalpan le siguen recordando que, tras años en la Cámara Alta, el apoyo más visible habría sido apenas la entrega de unas cuantas lámparas.
El mensaje político parece claro: en Calpulalpan ya no basta con decir “soy de aquí”; la gente empieza a pedir resultados y presencia real.






