En política, los errores no son anecdóticos cuando se vuelven constantes y más, en la recta final de un gobierno donde se convierten en patrón, en sello, en identidad. Y en Tlaxcala, la administración de Lorena Cuéllar Cisneros comienza a cargar con ese peso: el de los desatinos recurrentes que erosionan la confianza pública y exhiben una preocupante falta de control político.
A una semana y días que ubicó una vez más al Estado en el plano nacional, fue el episodio reciente en Nanacamilpa, el cual, no puede, ni debe pasar desapercibido.
De acuerdo con denuncias de campesinos y versiones que han circulado ampliamente, el uso de la fuerza pública para contener una protesta escaló a niveles inadmisibles: golpes, uso de gases lacrimógenos, detenidos y hasta desaparecidos que la retorica institucional ordenada desde el Bunker de Le Voceré, buscó desdeñar inútilmente.
Una prueba más de esa represión es el testimonio del productor Emigdio Taboada, quien señaló que fueron retenidos él y su padre tras el desalojo en el Arco Norte.
“Esto es de parte de Lorena Cuéllar… Si hubo represión y amenazas”, sentenció en una de las entrevistas colectivas que el protector de “una estúpida” y del “#SuggarBaby que anda en caballo de palo”, sale a denostar.
Lo cierto que una de las acciones que resultó indignante, fue el desalojo de los manifestantes durante la madrugada, mismos que fueron sometidos con agua helada con la complacencia de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) que al día de hoy permanece callada a pesar de ser una evidente violación a los derechos humanos y sería una práctica de intimidación que se buscó disfrazar con protocolos institucionales.
Lo cierto también, es que, gracias al torpe e insensible manejo político del conflicto se fortalece diariamente.
Y en el centro de esa torpeza. aparece el nombre del Secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, a quien muchos identifican no sólo como operador político, sino como una figura protegida por su cercanía personal con la gobernadora por ser uno de sus ahijados consentidos.
Cuando el poder se ejerce desde la improvisación, el amiguismo y desde la comodidad de una lujosa oficina agazapado en el escritorio, las consecuencias no tardan en llegar.
Hoy no fue Atltzayanca donde hace un par de meses la Gobernadora Cuéllar fue retenida tras asistir de manera innecesaria a realizar un recorrido en el marco de un incendio forestal que no fue atendido de manera puntual.
Tampoco fue en Nanacamilpa, donde en el pasado mes de marzo del presente año, la mandataria estatal fue retenida por productores y campesinos quienes le reclamaron que sus demandas han sido ignoradas una y otra vez, por una administración insensible que, lejos de resolver los problemas del campo, prefiere ignorarlos al grado que tuvo que salir huyendo a bordo de una ambulancia ya que fue abucheada en el auditorio municipal.
Y como no, si en ese acto Lorena Cuéllar quiso darles atole con el dedo a los inconformes como es su estilo, sin embargo, los agricultores ya no se tragaron una más de sus mentiras porque están cansados de promesas incumplidas, esas que la Presidenta Sheinbaum no sabe porque de conocerlas, dudo mucho que la hubiera elogiado en su reciente visita a la entidad.
Un paréntesis, y no me crea, pero hay quien asegura que el pasado domingo por la mañana le habrían puesto un cajetiza a la Gober Lorena, por abrir frentes innecesarios como el caso de los campesinos madreados.
Vea las imágenes de la pasada visita que realizaron al municipio de Chiautempan, doña Lore estuvo a punto de ponerse a llorar y no por los avances del puente, sino por la regañiza que le dio la Presidenta Sheinbaum.
Así que en ese orden de ideas, la falta de oficio político, de capacidad de diálogo y de lectura social, termina trasladándose a decisiones que escalan conflictos en lugar de resolverlos.
Lo curioso es que en Tlaxcala la inseguridad y los incidentes delictivos tienden a incrementarse en momentos clave, particularmente durante las giras de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y hoy se sumaron los conflictos sociales.
Coincidencia o no, el efecto es devastador en términos de imagen: cada visita presidencial que debería consolidar respaldo político termina opacada por hechos que evidencian debilidad institucional.
El problema de fondo no es sólo la crisis de un momento, sino la acumulación de errores que comienzan a dibujar una narrativa de desgobierno. Una administración que reacciona tarde, que comunica mal y que parece más preocupada por contener el daño mediático que por corregir de raíz sus fallas.
En política, la percepción es realidad y hoy, la percepción que crece en Tlaxcala es la de un Gobierno que perdió el control, que se equivoca con frecuencia y que, lejos de corregir, profundiza sus propios errores.
La pregunta ya no es si hay desatinos. La pregunta es cuánto tiempo más puede sostenerse un gobierno atrapado en ellos.
Circo Circular, pasarelas de humo y espejos, o el Yoismo de “Le Vocere”
En Tlaxcala, la geometría política ha encontrado su forma más perversa: el círculo. Pero no se equivoque, no es el círculo del entendimiento ni de la perfección platónica; son los llamados Diálogos Circulares.
Una puesta en escena por “Le Voceré” que, bajo el barniz de la “proximidad ciudadana”, ha terminado por convertirse en una pasarela de vanidades y, para desgracia de los tlaxcaltecas, en un patíbulo para la inteligencia.
El guion es predecible. Se montan las luces, se acomodan las sillas en formación fraternal en un sentido figurado y aparecen los funcionarios, con la sonrisa ensayada y el discurso acartonado.
Se intenta vender la idea tonta de una “política de puertas abiertas”, un espacio donde el poder baja de su pedestal para escuchar al pueblo. Sin embargo, en la práctica, estos diálogos son tan circulares como un hámster en su rueda: corren mucho, pero no llegan a ningún lado.
Lo que debería ser un ejercicio de rendición de cuentas se ha degradado a una pasarela política y donde varios han sido exhibidos por no saber que contestar.
En ese ejercicio en el que solo participan los elegidos, secretarios y directores desfilan no para informar, sino para ser vistos, para aplaudir la línea oficial y, de paso, ver si les toca una migaja de reflector para sus aspiraciones futuras.
Es el reino del “yoísmo” gubernamental en manos de Antonio Martínez Velázquez “Le Voceré” quien demuestra su personalidad egocéntrica al imponer bozales en cada tema incomodo, donde los datos duros son reemplazados por anécdotas sentimentales y frases hechas que no llenan ni el bache de la esquina ni el vacío en la seguridad pública.
No se si Usted coincida con este servidor, pero esos ejercicios que mucho presumen ser democráticos han caído en lo comicidad y en algunas ocasiones, la exhibición de la incapacidad.
Estos diálogos han funcionado como una implacable radiografía de la impericia. Hemos visto a funcionarios tartamudear ante preguntas básicas de su área, refugiarse en carpetas que parecen estar vacías o, peor aún, responder con una arrogancia que solo disfraza su ignorancia.
Sin duda, que es el “desnudo integral” del gabinete, cuando se les saca del boletín de prensa y se les enfrenta a la realidad, ya que quedan expuestos como son, improvisados en busca de una quincena.
No me queda duda de que el nombre de ese circo quedó más que perfecto, ya que diálogo es circular es porque las preguntas incómodas nunca encuentran una salida lineal. Se quedan dando vueltas en la burocracia de la evasión.
Y mientras el discurso oficial habla de “resolución pacífica de conflictos”, afuera de la burbuja circular, la realidad tlaxcalteca se topa con la falta de medicamentos, la inseguridad creciente y una cerrazón que no se cura con foros de simulación, ni con el doble lenguaje característico de un gobierno mentiroso y represor.
Tlaxcala no necesita más pasarelas ni coreografías políticas. Necesita funcionarios que, en lugar de posar para la foto circular, se pongan a trabajar en la línea recta de la eficiencia.
Al final del día, el único círculo que realmente le importa al ciudadano es el que se cierra cuando el gobierno cumple lo que promete, y de ese, lamentablemente, todavía no hay convocatoria.
Por cierto, no se pregunta Usted ¿porque el numero DOS de la administración estatal ni la numero UNO acuden a esos ridículos shows?
Simple, porque no hay capacidad de llevarlos a comparecer, al menos al ahijado y en el caso de la Gober, imposible, sería como quitarle los pétalos a una flor.
De los despidos del personal de la CCOM y la suspensión de los convenios a decenas de medios de comunicación, esa es otra historia, que en algún momento le contaré…
La productividad del SIETE…
La información que obra en poder de este comunicador dio cuenta sobre el gran trabajo que realiza personal sindicalizado del siete de Mayo, sobre todo porque ha generado cuestionamientos entre la ciudadanía, después de que un trabajador identificado como Ángel “N” adscrito a la Dirección de ingresos ubicada en el municipio de Apetatitlán, gran parte de su jornada laboral la realiza; sentado, checando su celular, chateando y cobrando puntualmente su quincena…
Le comparto una imagen de tan productivo servidor público (léase con alto sarcasmo por favor)



