“Vivir y servir”: el egocentrismo convertido en el peor aliado del gobierno lorenista

Raúl Contreras Flores

Difícil descifrar los motivos o razones que tuvo el dos veces presidente municipal capitalino, Joaquín Cisneros Fernández (1980-1983/1992-1993), para llevar a cabo la presentación de su libro “Vivir y servir”. Evento registrado el pasado día 8 del presente mes en el Salón “Joaquín Cisneros Molina” –nombre de su padre, el exgobernador-, ubicado en el Recinto Ferial de la ciudad de Tlaxcala, al que acudió la gobernadora neomorenista, Lorena Cuéllar Cisneros.

Sobre todo, porque la figura del polémico tío de la mandataria estatal, junto con otros añejos políticos que en esa misma obra se mencionan, representan a la clase política más rancia del priismo, la de aquella época “dorada” del otrora partido único e invencible que hizo de la corrupción, la impunidad, el nepotismo, el abuso de poder y el impúdico saqueo de las arcas nacionales sus huellas de identificación.

Gobiernos (PRI-PAN) contra los que la izquierda luchó por décadas hasta llegar a la Presidencia de la República en el 2018. En tanto que Lorena Cuéllar abandonaba al PRI en el 2012 para llegar al Senado de la República a través de la coalición “Movimiento Progresista”, integrada por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC). El motivo de su renuncia tras permanecer alrededor de 20 años en el partido tricolor, se debió a la imposición de Joaquín Cisneros Fernández, su tío, como candidato a senador, nombramiento al que ella también aspiraba, y al que finalmente derrotó en la contienda electoral acompañada de Martha Palafox Gutiérrez. Como primera minoría llegaba Adriana Dávila Fernández, por lo que Joaquín Cisneros quedaba fuera. Pasaje doloroso que, como otros más sensibles, está ausente en la novela egocentrista y falta de objetividad.

De acuerdo a lo escrito en “Vivir y servir”, su preparación se llevó entre dos y tres años atrás, y el gobierno lorenista lleva casi cuatro años y medio. Es decir, que todo lo expresado ahí estuvo más que pensado, más que analizados sus posibles efectos. Por lo que, resulta un tanto incomprensible por qué traer precisamente en estos tiempos preelectorales nuevamente los temas de la supuesta “traición” y el “despojo” de los que fuera objeto en el proceso electoral de 1998, y que le habrían impedido llegar a la gubernatura del estado, la que quedó en manos de su “acérrimo enemigo” y excorreligionario, Alfonso Sánchez Anaya, el abanderado de la coalición conformada por el PRD-PT-PVEM. En efecto, el papá del alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, a quien Lorena Cuéllar Cisneros ahora apuntala para heredarle la titularidad del Poder Ejecutivo local.

Así, Alfonso Sr. podría pasar de “villano” a “héroe” si Alfonso Jr. llega a Palacio de Gobierno, ya que la protección a su sobrina estaría más que asegurada, y los sucios negocios perpetrados al amparo del poder de la familia Cuéllar Cisneros se mantendrían viento en popa. ¡Y todos felices y contentos!

Aunque el pueblo sabio no comparte estas extrañas componendas, así lo ha expresado en las redes sociales, en donde la inmensa mayoría de comentarios muestra su repudio al gobierno de la expriista, acrecentado ante la repentina aparición de su incómodo tío. Rechazo que, en automático, se expande a la persona de Alfonso Sánchez Jr., quien no atina cómo desmarcarse del tutelaje lorenista, perjudicando aún más sus aspiraciones por llegar a convertirse en gobernador.

 

Como diría el Divo de Juárez, ¡pero qué necesidad! la del tío de salir a escena en estos tiempos de definiciones electorales bastante complicados, cuándo su historial político es más negativo que positivo. ¿Acaso habrá sido consensuado con su sobrina? ¿Con qué objetivo?

Cito un párrafo del libro “Vivir y servir”: “Como apuntó mi amigo Tulio Hernández en su libro El otro Juárez, la búsqueda del poder es “el denominador común a todo político; pero en la forma de ejercitar el poder está la diferencia: unos han servido a las mejores causas del hombre y de los pueblos; otros, a intereses mezquinos, a los privilegios y a la explotación humana”; se trata de políticos que sólo buscan satisfacer ambiciones personales y sucias apetencias”. (pág. 190)

Queda a su juicio e interpretación, amable lector.