Aquiles Castro
Lo que está por ocurrir no es un simple acto protocolario. Para Tlaxcala capital, formar parte del M20 representa un hecho histórico: por primera vez el municipio se coloca formalmente en la élite nacional de desarrollo humano, reconocido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
No es menor. Con un Índice de Desarrollo Humano no solo mejoró cifras; cambió su posición en el mapa nacional. Hoy ocupa el noveno lugar entre los municipios con mayor IDH en México, algo impensable hace apenas algunos años.
En ese contexto, la posibilidad de que Alfonso Sánchez pueda asumir la presidencia colegiada del M20 añadiría una página más a ese momento histórico.
No solo sería el reconocimiento a una administración municipal, sino la consolidación de Tlaxcala como referente estatal en gobernanza moderna, planeación estratégica y evaluación de resultados.
Dicen que los municipios pequeños no pueden competir con las grandes capitales. Hoy, Tlaxcala demuestra lo contrario.
Si hoy se confirma el liderazgo, no será solo un nombramiento más. Será la señal de que desde Tlaxcala se puede incidir en la agenda nacional del desarrollo humano.
Y eso, sin duda, marcaría un antes y un después en la historia política reciente del municipio.

