Raúl Contreras Flores
Mucho se ha debatido en el proyecto de la reforma electoral que en los próximos días habrá de enviar el Ejecutivo federal al Congreso para su discusión, respecto a la conveniencia o no de la permanencia de los OPLE’s (Organismo Público Local Electoral). Entes públicos encargados de organizar elecciones a nivel local, presuntamente “autónomos” en su funcionamiento e “independientes” en la toma de decisiones.
En el caso de Tlaxcala, el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) es el Organismo Público Local Electoral (OPLE) responsable de organizar las elecciones, en las que debe garantizar procesos democráticos y transparentes, entre otros temas, en coordinación con el Instituto Nacional Electoral (INE).
Sin embargo, la descarada, cínica e impúdica precampaña electoral iniciada en prácticamente todo el territorio tlaxcalteca por el alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, de la mano de la gobernadora neomorenista, Lorena Cuéllar Cisneros, pone en duda si acaso la existencia del ITE es necesaria.
Un “árbitro” electoral local que permanece omiso y, hasta cierto punto, en franca complicidad dada la ilegal precampaña desplegada por el hijo del exgobernador, Alfonso Sánchez Anaya. Reuniones vecinales, videos sociales, tamalizas, pintas en bardas, colocación de lonas, publicación de panfletos, calcomanías y carteles pegados en lugares prohibidos dan cuenta de ello.
Ante este escenario fraudulento cabría preguntar a las autoridades electorales tanto locales como federales, si estos amañados actos anticipados de campaña no están penalizados en la normatividad vigente. Y, si se argumenta que en la citada publicidad no se hace el llamado al voto y que no aparece ningún nombre en particular, sería tanto como atentar en contra de la inteligencia, la dignidad y nobleza del pueblo tlaxcalteca.
Por otro lado, uno de los argumentos esgrimidos para desaparecer a los OPLE’s, es su presunta subordinación a los intereses de los gobiernos locales, y en Tlaxcala pareciera que así es. De otra manera, no se podría entender su omisión e invisibilidad en este atentado a la democracia, a la transparencia, a la legalidad y certeza. Además de actuar alejado de los principios de constitucionalidad, imparcialidad, objetividad e independencia.
Lo menos que pudiera hacer por ahora el inoperante ITE, sería investigar y dar a conocer públicamente quién o quiénes están detrás de esta anticipada campaña electoral de Alfonso Sánchez García, quiénes conforman las brigadas de volanteo, cuánto se lleva invertido y de dónde salen los recursos económicos para pagar tanta publicidad. ¿Acaso esto es imposible de hacer para un órgano tan preparado? ¿Algún argumento o fundamento que se los impida realizar?
Si los funcionarios electorales locales actúan en contra de los preceptos establecidos para los OPLE’s, mencionados líneas arriba, entonces estaría muy bien justificada su desaparición.

