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En esta entrega, haré un ejercicio de síntesis, ya que en párrafos de tres renglones describiré lo que desde mi opinión representa una visión distinta a la que percibe el hombre más poderoso México, a quien le ha quedado grande el cargo otorgado en el año 2018.
Para iniciar, debo reconocer que, como muchos millones de mexicanos estoy decepcionado por cómo se comparta el presidente de nuestro país, su actitud no es la de un jefe de gobierno y mucho menos la que debería tener un jefe de estado.
Durante los más de dos años y medio de gobierno, hemos sido testigos, de una serie de acciones por parte de AMLO, que nos dejan perplejos e incrédulos, vemos a un presidente desgastado, enojado y que no oculta sus fobias.
A los delincuentes les tiende la mano, a los ciudadanos afectados y víctimas de la delincuencia profesional les da la espalda, a los delincuentes les pide que se porten bien o los acusará con sus mamás, pareciera un dato inventado pero no es así.
Para demostrar lo anterior, remitámonos a las imágenes del presidente dándole la mano a la madre del narcotraficante encarcelado en Norteamérica “el Chapo”, de acuerdo al presidente, no hay que llamarlo así, es el señor Joaquín Guzmán Loera.
La parte contraria a lo anterior es darle la espalda a las familias que han perdido a un familiar a raíz de la grave violencia que se vive en el país, de acuerdo a los datos del gobierno federal, en lo que va del sexenio han asesinado a más de 86000 personas.
Sin embargo, el hombre que encabeza las fuerzas armadas y la administración pública de nuestro país, se ríe de las cifras y burlándose dice que él tiene otros datos, lo que demuestra que con sus datos y con su versión de las cosas vive en un país distinto.
Recientemente sus intenciones eran estar presente en la boleta electoral del 2021, sin embargo no lo logró, era a través de la consulta popular para supuestamente enjuiciar a los expresidentes, que buscaba movilizar al electorado y con ello beneficiar a su partido.
Otra intentona fue querer estar en la boleta a través de la revocación de mandato, el que se realizará el próximo año y en el que mal haríamos en despedirlo como nuestro empleado, lo anterior por las consecuencias sociales, políticas y económicas.
Afortunadamente no se permitió que las fechas, tanto de la consulta popular que se realizará este 1 de agosto y la revocación de mandato, que se tiene que realizar durante los tres meses posteriores a la conclusión del tercer año del periodo constitucional.
Otro tema doloroso como seres humanos es el mal manejo de la pandemia, el número de muertes que el gobierno federal contabiliza no corresponde con los datos tanto del INEGI como de investigadores que han hecho un comparativo de esas dolorosas cifras.
Otro tema sensible y que fue la bandera de campaña, es el combate a la corrupción, combate que no existe y que lo que se ve es un uso político y direccionado de las instituciones públicas para atacar a los contrincantes políticos.
No hemos llegado al nivel de represión de Nicaragua, en donde el actual gobierno está encarcelando a lideres opositores, así como a aspirantes a la presidencia de ese país, a lo que el gobierno de México ha guardado silencio bajo el lema de no intervención.
Con todo lo anterior, no queda más que agregar, ya que es claro y evidente, que este gobierno ha perdido el tiempo y las oportunidades para demostrar que realmente representaba el cambio (para bien) que todos esperábamos, sin embargo no fue así.
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