octubre 10, 2026

Lamentable crisis de justicia y los problemas en el Tribunal

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J. Gerardo Meneses Carrizosa

El viernes por la tarde se vislumbró en el gobierno de Tlaxcala un enérgico cambio de timón, propiciado por un aparente golpe (duro y directo dijo alguien en los corrillos políticos) del mandatario en turno en contra de su antecesor.

Es decir, sin tanto embrollo, la renovación y forma en que se dio la temporal destitución del Magistrado Héctor Maldonado al frente del Poder Judicial, pronosticaba un definitivo rompimiento del Gobernador Marco Mena con el exmandatario Mariano González.

Y bueno sí, al parecer el rompimiento y golpe contra quienes aún son identificados con el marianismo fue en serio, pero según lo visto hasta ahora, la jugada le salió mal a quien la pensó y operó, esto debido a seis magistrados que, como lo sustentó un mandato federal, resultaron ser unos aparentes mentecatos en eso del conocimiento de las leyes.

El sábado y domingo en el círculo rojo de la entidad el tema se mencionó desde diferentes ópticas, pero todos los ingeniosos analistas coincidían en el “manotazo” del gobernador, a través de algunos magistrados afines a su proyecto, para acabar con lo que se supone es el bastión marianista al interior del TSJE, empezando por el presidente depuesto, y continuando con el contralor, la titular del área administrativa, la secretaria ejecutiva y otros burócratas de primer nivel que fueron removidos entre el viernes y el lunes.

Incluso, una vez logrado el efímero cambio, el viernes por la noche, la casa de gobierno del Antiguo Camino Real de Ixtulco, fue el escenario para una cena entre el mandatario y lo<s seis magistrados que habían decidido quitar a Maldonado Bonilla de la Presidencia y en cambio colocar en su lugar al magistrado Mario de Jesús Jiménez Martínez.

Sin embargo, la falta de capacidad, el desconocimiento, la novatez o vaya usted a saber qué, permitió la reposición de Héctor Maldonado al frente del TSJE, y como en juego que tiene desquite no hay quien se pique, ahora vendrá una segura revancha del Presidente Magistrado, quien no estará sólo, pues cierto es que contará con toda la asesoría y malicia del equipo del exgobernador y aliados que lo acompañan.

Supongo que no veremos sangre ni enfrentamientos directos, sino unos excelentes rounds de política y dos o tres tratos de pura mano izquierda, tanto del titular del Ejecutivo como del aún representante del Poder Judicial.

En tanto, aunque Marco Mena y su gente nieguen supuesta injerencia del mandatario estatal en este malogrado golpe de estado al TSJE, no estaría de más que alguien asesore correctamente a quienes se suponen son los conocedores de la Ley, sobre todo porque según lo visto hasta ahora, un argumento legal, sustentado y aprobado por la Justicia Federal demostró que seis magistrados son unos zopencos y no supieron ejecutar adecuadamente un proceso que permitió perdieran un primer capítulo de los muchos más que vendrán de esta novela que pinta para muchos más.

Dicho lo cual, el Estado y quienes aquí habitamos debemos seguir aguantando una inadecuada y aletargada aplicación de la ley, acompañada de una aparente mala procuración de la justicia y aunque las cifras del Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública aún ubican a Tlaxcala como una de las entidades con baja incidencia delictiva, lo cierto es que lo visto en estos últimos días nos hace pensar que algo en materia de seguridad no está bien.

Sobre todo cuando uno sufre en carne propia el embate de la delincuencia, y cuando en el trabajo diario, como periodista, encuentra robos y asaltos en calles aledañas a donde vive o trabaja.

Y esto se acrecenta cuando en el día a día uno tiene que redactar el atentado a tiros contra una mujer en el momento justo en que la hoy occisa fue a dejar a su niño a la guardería, y por la tarde de ese mismo día nos enteramos que una persona resulto ser una víctima más debido a otro ataque con arma de fuego, y al día siguiente sabemos que un par de personas fueron atacadas igual a disparos, falleciendo uno de ellos en un hospital del sector salud de Tlaxcala.

No es agradable y de nada me sirve saber que el estado sigue por debajo de la media nacional en cuanto a incidencia delictiva si leo que un par de empleados fueron seguidos por dos asaltantes para ser despojados de una considerable cantidad de dinero que acababan de retirar del banco, y la crisis se agrava cuando en el trabajo oigo que a un compañero le robaron su vehículo estacionado en pleno centro de la ciudad.

Conclusión, quienes se suponen son los titulares del ente impartidor de justicia se encuentran enfrentados y en crisis, el Procurador Antonio Aquiahuatl aunque asegura ya no ir a bares de noche, poco o nada hace por reducir los índices delictivos en la entidad y si esto no basta, los operadores del gobernador o le mienten o de plano de poco o nada le sirven, prueba de esto fue el resultado que entregaron de lo sucedido el fin de semana.

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