Brissa Montero
Derivado del clima de inseguridad que se vive en el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros, y que le enoja a la Gobernadora que los actos delictivos sean de la opinión pública, el pasado fin de semana la estrategia de seguridad del Gobierno federal tuvo que intervenir de nueva cuenta, para sacar a la delincuencia organizada.
Fue mediante sigiloso despliegue ejecutado por el gobierno federal el pasado viernes, cuando fuerzas federales inmovilizaron de manera simultánea inmuebles en Tlaxcala y Puebla, logrando la detención de carios sujetos vinculados a una red de secuestro y delincuencia organizada.
En ese operativo, participaron elementos de la Fiscalía General de la República (FGR), de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Guardia Nacional, Ejército Mexicano (SEDENA) y Marina estuvo marcado en tres puntos clave.
Para el estado de Tlaxcala, las autoridades intervinieron un domicilio ubicado sobre la calle Benito Juárez en la comunidad de Villa Alta, perteneciente al municipio de Tepetitla de Lardizábal, uno de los municipios más peligrosos en la entidad.
Además de un inmueble en el Fraccionamiento de Arcos Altos, ubicado en la población de Popocatla, perteneciente al municipio de Ixtacuixtla, donde los actos delictivos están imparables ya que el alcalde ha optado por priorizar actos sociales y de presunción, en lugar de pugnar por mayor seguridad.
El tercer punto cateado, fue en el municipio de Cuautlancingo en el Estado de Puebla, donde se cateó una bodega localizada en la junta auxiliar de Sanctorum.
Pese al hermetismo con el que operaba esta presunta célula criminal ya había levantado las sospechas de los habitantes, por lo que de manera extraoficial, trascendió que la irrupción de las fuerzas armadas dejó como saldo preliminar varias personas detenidas.
Las labores de inteligencia apuntan a que estos sujetos y los inmuebles desmantelados estarían directamente ligados a la misma organización criminal, con raíces en el estado de Jalisco, que sufrió un revés histórico el pasado 21 de junio.
Es de recordar, que las autoridades federales desmantelaron una bodega en la comunidad de San Diego Xocoyucan, perteneciente al municipio de Ixtacuixtla, donde fue incautada casi una tonelada de cocaína, además de chalecos tácticos y un poderoso arsenal, operaba un grupo delictivo de las cuatro letras.
Hasta el momento, ni el Gobierno del Estado de Tlaxcala, ni la Fiscalía General de la República (FGR) han emitido un comunicado oficial sobre las acciones de seguridad que realizaron el pasado fin de semana y que ya no son nuevos en el Estado de Tlaxcala.

