Aquiles Castro
Al corte del primer trimestre del 2026, la carrera política en Tlaxcala para la Gubernatura sigue moviéndose principalmente para quienes están llegando a la contienda donde la diferencia entre sumar y confrontar es más que evidente.
Para el caso de los varones, el Presidente Municipal de la capital Alfonso Sánchez García, continua como el aspirante mejor posicionado en este momento a pesar de los yerros que han cometido algunos miembros de su equipo que fue importado para conquistar a los tlaxcaltecas.
Pese a ello, la estructura con la que cuenta el edil, además de la operación política lo mantienen en la cima contra el posicionamiento de Ana Lilia Rivera Rivera, quien ya no sube más que en su peso.
Porque en la política tlaxcalteca rumbo a 2027, no todo se construye con espectaculares, brigadas o campañas anticipadas de ahí que, el posicionamiento más sólido no es el que se gesta en silencio, lejos del ruido y más cerca de la percepción real de la gente ya que hay perfiles que avanzan construyendo y otros que, simple y llanamente, se van quedando solos, y ese, parece ser el caso de Dulce Silva.
Mientras otros actores políticos en Tlaxcala han optado por la ruta tradicional del protagonismo a través de eventos constantes, presencia mediática forzada y activismo evidente, una encuesta vuelve a sacudir el tablero interno de MORENA ya que coloca a Dulce Silva como la figura femenina con mayores atributos para encabezar la candidatura al gobierno estatal.
Y lo más revelador no es su posición… sino cómo llegó ahí, porque lo hizo sin campaña abierta, sin promoción desbordada, pero eso sí, con un posicionamiento que empieza a consolidarse de manera natural, ese que no se ve, pero pesa.
Su perfil se percibe amable, cercano, con un carisma que conecta y una actitud desprendida que, en política, se traduce en capacidad de sumar, súmele a que no está quemada, no está polarizada y no está atrapada en confrontaciones prematuras.
En ese entendido, Dulce Silva trae una campaña de posicionamiento, sin estridencias y sin la necesidad de confrontarse con medio mundo comienza a consolidarse como una opción seria.
La participación de la huamantleca en la contienda interna, prácticamente dejaría sin margen a Ana Lilia Rivera y no por falta de trayectoria, sino por la constante confrontación permanente que trae la Senadora misma que la ha caracterizado.
Ese estilo ríspido, dentro y fuera de MORENA, Ana Lilia Rivera ha construido una reputación de choque: discusiones, desencuentros y una narrativa de superioridad que poco ayuda en un momento donde el partido de moda necesita cohesión, no fracturas.
Recurrir a actitudes groseras, soberbias y altaneras, ya no suma por el estilo rancio que lejos de sumar aliados, parece que la Senadora esta empecinada en perderlos.
Del otro lado, Dulce Silva, amable, carismática, con capacidad de diálogo y una imagen que no genera rechazo inmediato. Un perfil que, sin hacer ruido, crece, diferencia que no es menor.
Mientras una puede convertirse en punto de encuentro, la otra se ha vuelto, para muchos, un factor de división. Y en una elección interna donde la operación política y las alianzas pesan tanto como las encuestas, ese detalle puede ser definitivo.
MORENA no solo elegirá a quien encabece una candidatura; elegirá el tipo de liderazgo que quiere proyectar en Tlaxcala. Uno que construya desde la cercanía o uno que se desgaste en la confrontación.
Por lo pronto, la encuesta ya dejó una señal clara: sin necesidad de confrontar, Dulce Silva avanza y entrará fuerte… podría reconfigurar por completo las aspiraciones de quienes, como Ana Lilia Rivera, han apostado todo a una estrategia que hoy parece agotada.
Y en política, no siempre gana quien más grita. A veces, gana quien mejor conecta, ganará quien esté estable, sin escándalos de alto impacto que erosionen su perfil.
En palabras llanas, mientras unos corren, otros avanzan y en política, llegar primero no siempre significa llegar mejor, y al momento de la definición: la estructura, la lealtad o la percepción ciudadana pesará más.
En ese entendido, para MORENA, el reto no será menor, tendrá que decidir entre perfiles que han apostado por la visibilidad constante, el mensaje es claro: sin campaña, sin estridencias, sin agresiones, y sin prisas, Dulce Silva mantiene una presencia más discreta pero efectiva.

