Brissa Montero
Delfino Suárez Piedras quien se autodenomina “El Changuito” usó a miembros de la dirigencia estatal de MC, además de detractores y miembros de su familia que tiene al interior del partido naranja, para presumir apoyo político que no tiene ya, ante el inminente relevo en la candidatura al Gobierno de Tlaxcala.
Es en la red social Facebook donde el ex Diputado local presume desde su esposa Yaky Dávila, sus hij@s Yaky Suárez, Delfino Suárez, Indy Suárez y hasta el yerno Omar González, como su soporte principal.
No obstante de que El Changuito carga con muchos negativos, insiste en mantenerse vigente, y busca demostrar el apoyo que no tiene, al grado que intentó hacer creer que cuenta con el aval de Coordinadora Estatal Danae Figueroa, con quien existe un distanciamiento marcado por el aparente golpeteo que ha provocado en algunos medios locales ya que ella tiene más adeptos para la Gubernatura.
Lejos de construir una base sólida y renovada, Suárez Piedras ha optado por lo de siempre: atrincherarse en su círculo más cercano. La familia convertida en estructura, en operador político, en escudo ante la falta de respaldo real y hoy día, enfrenta no solo el desgaste natural de su trayectoria, sino un creciente rechazo que ya no puede ocultarse.
La referida acción sería una evidente muestra de desesperación por sostenerse a flote mediante alianzas con actores de Movimiento Ciudadano, partido que en Tlaxcala busca posicionarse, pero que también carga con el riesgo de apostar por perfiles que no conectan con la ciudadanía.
En la referida publicación que sería realizada con la Inteligencia Artificial, aparecen actores políticos con los que tiene una marcada diferencia ya que no existe camaradería entre ellos.
Incluso, en distintos espacios políticos y sociales, el nombre de “El Changuito” genera más resistencias que simpatías. Y en política, cuando el rechazo supera al reconocimiento, el destino suele ser inevitable.
Por ello, cada vez toma más fuerza la versión de un relevo inminente en la candidatura a la gubernatura. No por estrategia, sino por necesidad. Porque sostener lo insostenible puede costar caro en las urnas.

