Brissa Montero
No existen procesos penales y/o administrativos en contra del ex alcalde de Chiautempan Gustavo Jiménez Romero, quien habría dejado un cochinero millonario, porque el sindico tiene miedo
Derivado de la incapacidad y el marcado miedo para denunciar al gobierno municipal saliente, el síndico municipal de Chiautempan Cristobal Cruz Cruz, ha priorizado distraerse en actos banales y profanos, en lugar de defender el patrimonio del municipio de Chiautempan y pugnar porque aquellos que causaron daño al municipio de Chiautempan tengan que ser sancionados.
Lo anterior, porque en el marco de la celebración de la Semana Santa del presente año en el municipio lanero, el representante legal del Ayuntamiento de Chiautempan, usó las instalaciones de la Presidencia Municipal para ensalzar un acto religioso.
Según asistentes, el eterno aspirante a la Presidencia Municipal, justificó esa acción con el pretexto de velar porque las tradiciones no desaparezcan, cuando en los hechos, el apoyo económico que recibieron integrantes de una agrupación que representan la Semana Santa en Chiautempan, habría sido condicionado políticamente.
No es la primera vez que el ex panista por conveniencia recurre en promocionar su imagen en lugar de salir a la defensa, y proceder en contra de quienes han hecho daño al municipio como el caso del ex Presidente Municipal Gustavo Jiménez Romero quien dejó un cochinero tras su salida, y el sindico municipal ha tenido miedo de proceder en contra del corrupto ex alcalde.
A poco más de un año de administración municipal, no se tiene conocimiento de algún proceso que hubiere iniciado Cristobal Cruz Cruz, ya que además de tener miedo al clan de los engendros malignos, priva el temor de que una vez más sea bajado de sus aspiraciones políticas ante la versión de que la Presidenta Municipal Blanca Angulo buscara la reelección.
Además, de que no sabe un ápice de lo que significa la administración pública y firma todos los documentos que le pasen con la justificación que el no ha metido mano en la aparente malversación de recursos, cuando en los hechos se vuelve corresponsable de las presuntas irregularidades existentes, ya que no fiscaliza los recursos millonarios que maneja el municipio.

