“Un borrachales” cuidaba de la Gobernadora Lorena Cuéllar

Consumo de bebidas embriagantes en el Gobierno del Estado, una práctica que estaría reglamentada en los cercanos a la mujer más votada.

Después de que uno de sus escoltas de la mandataria estatal Lorena Cuéllar Cisneros, fuera evidenciado públicamente de incurrir en abuso del poder y ya fue suspendido de esa actividad, la Gobernadora no sabía que su seguridad y su vida, estaban en manos de un borrachales ya que se presume que el ex guardaespaldas, laboraba bajo los influjos de bebidas embriagantes.

Según versiones periodísticas que se han viralizado en redes sociales, se trata de Omar Guerrero González adscrito a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) quien provocó el percance tras impactar a otro vehículo en el vecino estado de Puebla.

El funcionario público, manejaba una unidad oficial propiedad del Gobierno del Estado de Tlaxcala en aparente estado de ebriedad, un automóvil marca Toyota, tipo Camry, color gris, con placas XUH-527-D, propiedad del Gobierno del Estado y burló la acción de la justicia.

El percance referido se habría suscitado el pasado domingo 22 del presente, por lo que el Gobierno de Lorena Cuéllar, informó este miércoles que ya fue suspendido de las actividades, más no de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) ya que hay una investigación en tránsito.

Sin embargo, no es nuevo que trabajadores del Gobierno del Estado se vean inmiscuidos en ese tipo de sucesos bochornosos ya que además de que no es sancionada la ingesta de alcohol en horario laboral, priva la impunidad para los cercanos a la mandataria estatal.

Entre ellos, el Director de la Casa de Artesanías Saul Pérez Bravo, quien en horario laboral y con vestimenta oficial fue videograbado cuando se quedó dormido en la banqueta y estaba sin un zapato debido al alto grado de alcoholismo que presentaba ya que no podía sostenerse en pie.

Pese al descredito social, fue mantenido en el cargo al grado que la administración estatal justificó sus borracheras ya que es un ser humano, en lugar de sancionarlo como marca la Ley.

Otro caso, fue el de Santiago Domínguez Coordinador de giras de la Gobernadora Lorena Cuéllar, quien fue detenido por conducir en estado de ebriedad a bordo de un vehículo oficial, además de circular en sentido contrario en pleno centro de la ciudad capital quien tampoco fue sancionado ya que además de que charoleo, se ufanó de ser uno de los cercanos con la mandataria estatal.

A esa lista de borrachales, habrá que sumar el del titular de la SEDECO Javier Marroquin Calderón, quien fue denunciado públicamente por el abogado Rodolfo Aragón, ya que en total estado de ebriedad habría retado a golpes al jurista en el restaurante “La Única” ubicado en la ciudad de Puebla.

Para el caso de Javier Marroquín, no es la primera vez que se ve involucrado en problemas de alcohol y peleas, pues durante el palenque de una de las ferias de Tlaxcala, retó a golpes al Presidente de la delegación de la Canacintra en Tlaxcala, Carlos Alberto Tamayo Chavero.

Además de ellos, sobresale también, el caso del Director del ICATLAX Javier Potrero Tizamitl, quien a pesar de haber sido señalado por trabajadores de esa dependencia de llegar a trabajar en Estado de ebriedad, no ha habido sanción alguna ya que ocupa la dependencia como cantina.

Incluso, empleados de menor rango de esa dependencia lo han emulado al grado que en horario laboral y en unidades oficiales salen a tomarse “la copita y la chela” para estar a tono con “El Jefe”

A ese tipo de actos se suman infinidad de muchos casos más en diversas dependencias.

Entre esos, el caso de Karla Isabel “N” ex empleada del C5i quien en estado de ebriedad atropelló a dos motociclistas los cuales murieron y quiso burlar la ley, sin embargo, la presión mediática y de familiares obligaron a que las autoridades la sancionaran.

No obstante de que Karla Isabel se dio a la fuga, para su mala suerte fue detenida en el Estado de Morelos en junio del 2025 y a la fecha se desconoce si ya fue consignada o bien obtuvo su libertad por ser trabajadora del Gobierno de Lorena Cuéllar, donde el consumo de alcohol pareciera que está reglamentado.

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