Aquiles Castro
Hoy será presentada la obra “Tlaxcala, un mejor lugar para vivir”, del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya.
En el papel, se trata de un ejercicio de memoria política: la recopilación de ideas, experiencias y principios de quien encabezó el Gobierno del Estado en una etapa que muchos recuerdan como de cambios importantes.
Pero la política tiene su propio lenguaje… y casi nunca se queda sólo en lo que dicen las páginas.
La convocatoria al evento llama la atención los invitados. Funcionarios Federales, estatales y municipales, además de buena parte de la estructura de Morena, estarán presentes.
Para algunos será simplemente el reconocimiento a un personaje que dejó huella en la vida pública del Estado.
Para otros, los llorones aplaudidores y defensores de lo indefendible, inevitablemente, será también un momento cargado de lectura política.
Porque cuando un ex Gobernador habla de principios, de visión y de futuro, más de uno se pregunta quiénes serán los encargados de llevar esas ideas a las nuevas generaciones.
Y en ese escenario aparece con naturalidad el nombre del alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, quien en los últimos años ha ido construyendo su propia presencia política, con una agenda que -dicen sus cercanos- recoge mucho de la formación, el carácter y la vocación de servicio que aprendió desde casa.
Así que no es casualidad que algunos vean en él, la continuidad de una manera de entender la política: cercana, con identidad y con una narrativa que conecta el pasado con el presente.
Claro, nadie está destapando nada -al menos no oficialmente-. Pero en política los gestos, los encuentros y los momentos también cuentan historias.
Así que mientras hoy se presenten las páginas que narran una etapa del pasado, más de uno estará pensando que, quizá, entre líneas también se empieza a escribir algo del futuro.
Porque las buenas herencias políticas no sólo se recuerdan.
También se honran construyendo lo que sigue.

